martes, 23 de septiembre de 2014

¿Es hora de invertir de nuevo en operadores de telecomunicaciones en España?

Tras la compra de Ono por parte de Vodafone en Marzo (ver “New market share for fixed-network operators in Spain after Vodafone deal to buy Ono”), y la compra anunciada de Jazztel por parte de Orange (“Orange offers to buy Spain's Jazztel for 3.4 billion euros”), parece que es buen momento para invertir en operadores de telecomunicaciones en España.
Tras estas adquisiciones, el mercado telco pierde a dos de sus operadores más agresivos y que mejor lo estaban haciendo a nivel comercial. Esto hace que el primer punto negativo de esta concentración sea para el consumidor, ya que la bajada de tarifas que ha ido experimentando el sector desde su liberalización en el año 1998 podría haber llegado a su punto de inflexión.
El segundo punto negativo es que estas compras crean unas claras sinergias que llevarán a una reducción de personal en estos operadores, y que afectarán negativamente a un empleo cualificado que en este sector lleva años decreciendo.
El tercer punto negativo tiene que ver de nuevo con la competencia, ya que tanto Ono como Jazztel eran fuertes en sus ofertas mayoristas, y permitían a los revendedores (y a pequeños operadores alternativos que no invierten en infraestructuras) disfrutar de unos costes inferiores a las ofertas mayoristas reguladas de Telefonica sin necesidad de realizar grandes inversiones. Este nuevo escenario creará dificultades o directamente eliminará de un plumazo a estos actores.
Tras estos movimientos corporativos, los competidores en el mercado minorista doméstico (sin incluir el negocio de empresas) quedan reducidos a:
  • Tres operadores a nivel nacional: MovistarVodafone y Orange.
  • Tres operadores regionales: R CableTelecable y Euskaltel.
  • Operadores a nivel nacional pero ya más pequeños como: Yoigo (descolocado tras quedarse a las puertas de ser comprado por Jazztel, y sin oferta propia en telefonía fija, televisión o contenidos); Masmovil Ibercom (que cotiza en el MAB, pero sin una oferta convergente sólida como los tres grandes nacionales o los tres regionales); y Pepephone (de capital privado, pero mucho más centrado en la telefonía móvil que en las ofertas convergentes, y esperando que su nuevo LTE a través de Movistar sea el revulsivo que necesitan).
Con esta situación, desde mi punto de vista los siguientes que entrarán en operaciones de concentración serán:
  • Yoigo: operación imprescindible y urgente para su principal accionista Telia Sonera, cuyo principal actor podría ser Movistar por las sinergias en LTE y por una cartera de clientes que a Movistar no le vendrían mal tras 6 años de pérdida continua de clientes. Como segunda opción tendríamos a Orange, a la que también podría interesarle su cartera de cliente (aunque su ARPU sea de los más bajos del sector).
  • R CableTelecable y/o Euskaltel: sobre todo los dos primeros son claros candidatos a ser absorbidos por uno de los operadores principales, siendo Vodafone el que tiene todas las cartas ya que complementan de manera perfecta el despliegue de fibra óptica del que dispone tras la compra de Ono.
  • Masmovil Ibercom: sería el candidato ideal para que un nuevo entrante en España pusiese una pica desde la que comenzar a competir con los grandes operadores.
Llegados a este punto, puede resultar interesante para empresarios o inversores el plantearse la creación de nuevas telcos con un enfoque de nicho o la búsqueda de la concentración entre operadoras pequeñas y especializadas en su área geográfica ya que, después de 16 años, parece que los márgenes con los que se volverán a trabajar en el sector empezarán a incrementarse en breve.
Pero, eso sí, la guerra de las telcos está pasando al contenido que va sobre sus redes (televisión, música, juegos, ...) y esa es una nueva batalla en la que las grandes operadores hacen y harán valer su fuerza para tratar de convertir a este sector de nuevo en un oligopolio para que la el trozo de tarta a repartir por los alternativos vuelva a los niveles de finales de los 90. Esperemos que el regulador vele de verdad por la competencia ante este nuevo reto.

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